El Código Gilwell
Por:
John Thurman
Jefe de Campo del Parque Gilwell (1943 - 1969)
Estas líneas se refieren fundamentalmente a la actitud y relaciones con las personas que vienen a nuestros cursos. El orden en que voy a dar a tratar los diferentes puntos del código, no tiene mayor importancia, todos ellos son importantes y tienen en sí mismo valor.
Primero: Ofrecer una genuina amistad a todas las personas que vienen a recibir adiestramiento. Nosotros vamos a pasar a ellos la experiencia que hemos acumulado y adquirido a través de los años, y la amistad requiere que los consideremos tan capaces como nosotros mismos, y espero, que muchos de ellos sean hasta mejores que nosotros.
Segunda: Debemos ofrecerles comprensión. Comprensión a sus problemas y necesidades y recordar que no pueden tener un absoluto conocimiento del Escultismo. Debemos recordar que reclutamos a nuestros Dirigentes haciendo un corte transversal de lo que es nuestra comunidad; algunos de ellos serán hombres que han tenido éxito en su carrera y es posible que muchos de ellos hayan ya demostrado su capacidad, obteniendo éxito al dirigir a los demás. Otros vendrán de origen muy humilde, quizás no hayan recibido una larga o una buena educación, y quizás no hayan un resultado exitosos en su propia vida. En mi vida he encontrado hombres de un origen muy humilde, que han hecho de su vida un éxito y hombres de extracción muy alta que han fracasado en su existencia. Hay cosas intangibles en las relaciones humanas, como en el adiestramiento de los muchachos que no se podrían describir. Creo que uno de los mejores Dirigentes de muchachos que conozco no llenaría ninguno de los requisitos establecidos en reglamentos y papeles, pero ha tenido éxito con los muchachos porque es un hombre excepcionalmente bueno y amistoso, cordial con ellos, que a todos agrada y a quien todos los adultos desean ayudar, y se encuentra en la situación poco común de no saber que hacer con tanta ayuda que le han ofrecido. Lo quiero dejar en la mente de todos ustedes es que cuando nosotros adiestramos individuos no podemos establecer un patrón común para todos, lo que tenemos que hacer es ayudar a desarrollar su propia individualidad, para ponerla al servicio del Escultismo y todo esto requiere que nosotros consideremos a todos los participantes de nuestros cursos como individuos, como personas y por lo tanto, evitar cuanto sea posible, establecer un método o nivel único y uniforme.
Tercero: El ejemplo es muy importante y es necesario que nosotros como adiestradores aceptemos aquellas cosas que estamos enseñando u ofreciendo a aquellas personas a quienes adiestramos. Tenemos que demostrar que creemos en el Escultismo tanto como queremos que ellos crean y nuestro ejemplo tiene que ser un ejemplo humano. hace algunos meses estuve en contacto con una persona que dirigía muchachos. Les hablaba alrededor de una fogata. Si ustedes leyeran lo que él les decía probablemente dirían, que magnifica charla les ofreció. Pero cuando aquel hombre fue a su casa, el grupo de muchachos se acercó a mi; me dijeron que aquella charla había sido terrible, porque todo lo que había dicho era demasiado bueno para ser cierto, y creo que tienen razón en este caso, porque había establecido un ejemplo inhumano, y por lo tanto era imposible a los muchachos de hoy en día creer en ello.
Cuarto: Debemos ser eficientes. Por ello no quiero decir que tengamos que ser o pretendamos ser conocedores o sabedores de todo, pero las cosas que enseñemos o demostremos, deberán ser hechas en forma apropiada. No es ningún deshonor decir “yo no sé o nosotros no sabemos”, pero es desafortunado que nosotros pretendamos saber una cosa que realmente no sabemos. Tenemos que estar seguros que aquellas personas que hemos adiestrado, al retornar a sus lugares, no lleguen un conocimiento falso o una información equivocada.
Quinto: Tenemos que mantenernos al día en nuestros conocimientos y mientras más atrasados estemos en el adiestramiento, más dificultades tendremos para ello. Esto quiere decir que en todo momento tenemos que mantenernos al día en los últimos métodos en uso por nuestras Asociaciones. No es el programa de cuando éramos Scouts; No es el programa de cuando éramos Dirigentes de Tropa o Manada; Sino el programa del Escultismo de hoy en día. Y ustedes pueden comprobarlo por sí mismo haciéndose una prueba, escribiendo los requisitos actuales, para la Segunda Clase en este momento. Y si pueden escribir esa información es que encuentran al día en el conocimiento del Escultismo. El hecho de que se mantengan al día en el conocimiento del Escultismo indica claramente el deseo de actualizarse en el campo de adiestramiento y todos aquellos que estamos en este campo, debemos tener el deseo permanente de aprender. Después de haber dirigido más de 500 cursos de Insignia de madera considero desafortunado un curso y me considero desafortunado yo, si no he aprendido algo nuevo. Y siempre he logrado aprender alguna cosa en cada curso. Ustedes no solamente están en la obligación de dar: están también en la obligación de recibir y aprender. Y recibiendo y aprendiendo es como realmente podemos dar y ofrecer.
Sexto: Tenemos que tratar a los participantes de nuestros cursos como adultos, ellos no son Lobatos, o Scouts crecidos, son adultos responsables y excepto en condiciones muy especiales deberán ser tratados como tales.
Séptimo: Debemos ser positivos. No forma parte de una dirección adecuada, el presentar dudas sobre principios o métodos ya aprobados. Un curso es eso y no una conferencia; discutimos y contestamos preguntas, pero al final tenemos que dejar una orientación definitiva.
Octavo: Debemos ser entusiastas. El Escultismo creció por el entusiasmo de nuestro fundador y primeros Dirigentes. Podemos perdonarle a un Dirigente cualquier cosa, pero jamas se le perdonará la falta de entusiasmo, porque sin entusiasmo jamás triunfará como Dirigente de muchachos. la descripción de Baden Powell sobre el Movimiento es que era un movimiento de “vamos y no de vayan”; esto requiere entusiasmo.
Noveno: Debemos ser leales. Leales para aquellos con quien trabajamos, leales para la política del Movimiento Scout y sus normas a nivel Mundial y Nacional. Algunos de ustedes no sólo están ligados al adiestramiento, sino que se encuentran comprometidos con la dirección del Movimiento, en algunos de sus aspectos administrativos. Cuando están adiestrando adultos y especialmente cuando son jóvenes adiestradores, debe recordarles que cuando se encuentra impartiendo un curso, deben limitarse a su papel de Adiestradores y no involucrarse en problemas de administración. Deben reducir su actividad a dar a conocer, sin modificar la política y normas vigentes en su Asociación, aún en el caso en que ustedes desde otra posición, ya no como Adiestradores, estén en sus respectivas Asociaciones tratando de cambiar o modificar esas reglas o esas normas. Si ustedes tienen que desempeñar en el escultismo más de un cargo, tienen que aprender a ser más de una persona.
Décimo: tengan sentido del humor. Ustedes no podrán subsistir mucho tiempo si carecen del sentido del humor. Y es por lo tanto muy importante que dirijan sus cursos de tal manera, que a los participantes les guste y les agrade. No por amor propio de ustedes mismos, sino para que aquellas personas que están tomando el Adiestramiento, comprendan que el Escultismo es en sí algo jovial y agradable. En algunos países parece que se olvida que el buen humor es algo esencial del método Scout. Parece que estos países están regresando a la época victoriana de Inglaterra, en la cual lo esencial no era que el muchacho aprendiera, sino, que lo aprendiera de una manera estoica. Si un hombre o una mujer que como dirigentes no tiene satisfacción, alegría y buen humor, abandonará el Movimiento, y el Escultismo no es para decirlo de otro modo “agua pasada no mueve el molino”. El buen humor y la alegría, son sumamente necesarios.
Undécimo: Es el reto o desafío para el muchacho que está en la Manada o en la Tropa. Y así tal como les hemos dicho que deben tratar a los participantes de los cursos como individuos, deberán también ellos, a su vez, considerar a cada uno de sus Scouts o Lobatos como individuos y por lo tanto evitar esa referencia que normalmente se hace cuando se refiere en estos términos a “El Muchacho”. El Escultismo no se relaciona o se refiere al muchacho como “muchacho”, se refiere con nombres propios, a Juan o a Salvador. Y así, el reto es precisamente adiestrar como individuos a los Juan a los Salvador, y a tantos otros con sus nombres propios.
Duodécimo: y último. De la tradición. La tradición es mal maestro y un mal patrón. En cierta manera el Adiestramiento es el guardián de la tradiciones. Pero al mismo tiempo que tenemos el deber como Adiestradores, de vigilar que las tradiciones sirvan al Escultismo y no que se conviertan en su dueño. Buena tradición, no es precisamente lo que ha acontecido en el mes pasado, sino aquello que hace que el pasado inspire a nuestros Dirigentes a servir al Escultismo del presente. La prueba para ello debe ser, no porque lo hicimos ayer, sino porque ayuda al presente.
Todo esto es bastante incompleto, pero lo ofrezco a ustedes, no como una medida para que se comprueben a sí mismos, sino como una guía para sus pensamientos y actividad, cuando ustedes tomen la responsabilidad y la tarea de adiestrar a otros adultos en la dirección de Manadas, Tropas, Clanes, Grupos, etc., que constituyan el Movimiento Scout.
John Thurman




